La Reflexión del domingo
Os dejamos la reflexión de José Carlos
El trigo y la cizaña. Y el Dios Clemente.
La parábola de hoy, tan conocida por todos, es el origen de la expresión castellana "sembrar cizaña".
Mateo en esta parábola nos ofrece en principio una meditación sobre el mundo, sobre la comunidad cristiana, sobre nosotros mismos. La realidad está sembrada de semillas del Reino. Dios es ese sembrador que busca un Reino de paz. Pero a poco que observemos el mundo, nos daremos cuenta de que en él hay mucho egoismo, mucha violencia, mucha división: esa es la cizaña. Otra semilla, parecida al trigo, cuyos frutos son tóxicos.
Los agricultores, al ver crecer la cizaña, corrieron al amo del campo para darle la noticia, esperando que les permitiera arrancar esa mala hierba. Pero, sorprendentemente, el amo del campo no les dejó arrancar la cizaña. El argumento que les dio es lógico: si quitáis la cizaña, podéis arrancar también el trigo sin querer, porque al principio no se distinguen.
Esta parábola nos está hablando de la visión que Dios tiene del mundo, muy distinta a la que tenemos nosotros.
La tentación fundamentalista de arrancar las malas hierbas puede resultar muy lógica y atractiva, pero en realidad es cruel. Las personas no somos una realidad acabada y totalmente definida. Somos imperfectos, pero también llevamos semillas del Reino, porque somos hijos de Dios. Juzgar a alguien como mala hierba es arriesgado, porque quien parecía muy bueno puede provocar acciones muy malas. Y quien parecía muy malo puede ser un santo en potencia. Las personas no estamos acabadas, podemos cambiar, tenemos la posibilidad de ser lo que nunca imaginamos, estamos llamados a hacer grandes cosas en favor de nuestros semejantes. Podemos juzgar las acciones, pero solo Uno juzga con una mirada verdadera. Las lecturas de la liturgia de hoy son un canto a la paciencia, la bondad y la misericordia de Dios. Un Dios Clemente contrasta con los dictados fundamentalistas y rigurosos de los humanos. Muchas dictaduras de hoy nacen con la vocación de arreglar las cosas con mano dura. Lo que se consigue a largo plazo es tener un régimen de terror, que impone el criterio de lo que es bueno y lo que es malo. Para los cristianos solo Dios puede juzgar de ese modo. Los jueces de este mundo juzgan acciones humanas, nunca a las personas.
Esta imagen de Dios Clemente y paciente es muy importante, porque nos ayuda también a nosotros a convivir con todo tipo de personas. No podemos dejar de construir un mundo mejor, con mas justicia, mas pacífico, pero hemos de ser pacientes. Las cosas no se arreglan con medidas drásticas, el mundo no se soluciona de hoy para mañana. Los mesías que prometen el cielo en la tierra son vendedores de humo, populistas que también pueden ser "cizaña", como todos. Solo hay un Mesías, que es el Príncipe de la paz. Sus seguidores no arrancamos, no quebramos la caña cascada, no apagamos el pábilo vacilante. Nos confiamos al Dios clemente y misericordioso.
En nuestras comunidades cristianas convivimos personas muy distintas: tenemos diferentes formas de pensar y de vivir. A veces no estamos de acuerdo y tenemos que soportar los pecados de nuestros semejantes, de la misma manera que ellos tienen que soportar los nuestros. Tenemos que convivir juntos, sin excluirnos, sin arrancarnos, sin castigarnos. Eso se consigue con la ayuda de Dios
José Carlos
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