Tercera semana de Adviento: “Reavivar la alegría que enciende la esperanza”

El Adviento es un tiempo especial. Es un viaje que hacemos cada año para prepararnos a recibir a Jesús. Cuatro semanas llenas de ilusión, esperanza y pequeñas luces que nos guían hasta el portal de Belén. Cada día que pasa, nos acercamos un más al momento más bonito del año: el nacimiento del Niño Jesús




TERCERA SEMANA DE ADVIENTO:

“Reavivar la alegría que enciende la esperanza”

El camino hacia Belén ya está muy iluminado. Dos velas arden desde hace días, y ahora encendemos la tercera, la vela rosa, la de la alegría. Su luz es distinta: tiene el brillo de la esperanza, ese que nace cuando el corazón empieza a sentir que Jesús está muy cerca.

Esta es la semana de la alegría, la del “¡Gaudete!”, que significa “¡Alegraos!”. No porque todo sea perfecto, sino porque Dios cumple su promesa. La llegada de Jesús está próxima, y eso cambia todo. La alegría del Adviento no es ruidosa ni pasajera; es una alegría profunda, que enciende la esperanza incluso en los días grises.

Jesús nos enseña que la verdadera alegría no depende de tener muchas cosas, sino de saberse querido. Por eso, cuando nos sentimos amados por Dios, nace dentro de nosotros una luz que no se apaga. Esa luz es la que queremos reavivar esta  semana, para que no se duerma ni se apague con las preocupaciones o el cansancio.

Esta semana nos acompañan personajes sencillos, del pueblo, que viven con esperanza: pastores y pastoras, un comerciante, un tabernero, e incluso un perro y una oveja. Todos ellos representan la vida cotidiana, el trabajo, la espera, la amistad, la ternura y la confianza. Cada uno tiene algo que aportar para reavivar esa llama interior que se llama esperanza.

La luz rosa ilumina nuestros pasos y nos recuerda que la fe y la esperanza se alimentan con la alegría. Cuando nuestro corazón se alegra, se abre a Dios y a los demás. Y esa alegría, puede iluminar a quienes nos rodean.

Así que, esta semana, dejemos que la alegría despierte dentro de nosotros. Que no se quede solo en palabras, sino que se note en nuestras miradas, en nuestros gestos, en nuestra manera de vivir

Oración: 

Gracias, Jesús, por quererme tanto. Quiero llenar de alegría mi casa, mi escuela y mis amigos. Amén


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* Textos tomados del material para preparar el Adviento de Acción Católica General. Puedes acceder a la información completa pinchando aquí

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